cocción de tocino

Cuando algo se vuelve popular, por lo general no pasa mucho tiempo antes de que los detractores comiencen a destrozarlo. Ese es el caso de la dieta cetogénica, un enfoque de nutrición basado en el bajo contenido en carbohidratos, moderado contenido en proteínas y alto contenido en grasas que ha ganado popularidad el último año.

En nuestra opinión, parte de los motivos de los detractores es la falta de comprensión. La gente parece pensar que la cetosis es una forma de magia, cuando en realidad la biología es bastante simple. Tomemos un auto como ejemplo. Hoy, te diriges a la gasolinera y llenas el tanque con combustible diésel. Tu auto reconoce el diésel como combustible y lo quema para realizar sus funciones regulares. Sin embargo, mañana decides que es el momento de dar una actualización a tu auto. Reemplazas el diésel con combustible súper sin plomo. Tu auto reconoce esta nueva fuente de combustible y funciona como es habitual.

En forma similar, con una dieta cetogénica, simplemente estás enseñando a tu cuerpo a reemplazar su fuente de combustible regular, la glucosa, por una nueva fuente, las cetonas. ¡Puf! ¡Ahora eres una máquina de quemar grasas! La magia no es necesaria. Ahora que hemos aclarado esto, tratemos algunos de los mitos más comunes.

Mito: siempre y cuanto tenga grasa, puedes comerlo

La idea equivocada más común es que la dieta cetogénica no tiene grasas y es para todos. Siempre que alcances tus macros, puedes comer todo el tocina, en todo momento, ¿verdad? La verdad es que no todas las grasas son iguales. Hay cuatro tipos de grasas: grasas monoinsaturadas, grasas poliinsaturadas, grasas trans y grasas saturadas. Las grasas insaturadas son conocidas como las grasas "buenas". Pueden ayudar a mejorar los niveles de colesterol, reducir tu riesgo de enfermedades cardíacas y controlar los niveles de insulina. Las grasas trans y las grasas saturadas son las grasas "malas" que puede elevar el colesterol, obstruir arterias y aumentar tu riesgo de contraer enfermedades cardíacas. Trata de basar tu dieta cetogénica en grasas "buenas" y de evitar las grasas animales (tocina, cremas heladas, queso) y los alimentos procesados o fritos.

Mito: las dietas altas en grasas son malas para ti

En los años 80, hubo una etapa en que las grasas eran las villanas. Como resultado, la grasa fue totalmente eliminada de muchos productos y dietas. Hoy tenemos mejores conocimientos. Tu cuerpo necesita grasa. Las grasas "saludables" producen una piel más suave, protegen tus órganos, producen hormonas importantes, ayudan en el crecimiento celular, mantienen tu cuerpo caliente, estimulan la absorción de nutrientes y vitaminas y son una excelente fuente de energía.

Mito: el cerebro no puede funcionar sin glucosa

De hecho, el cerebro funciona en base a la glucosa, pero solo necesita alrededor de 30-50 gramos por día. A pesar de que la fuente más sencilla de glucosa es carbohidratos, también puede ser sintetizada a partir de las proteínas. Cuando eliminas estas fuentes de glucosa, tu cerebro comienza a funcionar en base a las cetonas. El cerebro de una persona totalmente adaptada a las cetonas obtiene hasta el 75% de su energía de las cetonas. El 25% restante se obtiene de la glucosa sintetizada a partir de las proteínas de la dieta.

Mito: perderás músculos

Tu cuerpo comienza a descomponer los músculos cuando no puede encontrar una fuente de energía, que normalmente es la glucosa. Entonces, podría deducirse que al hacer una dieta baja en carbohidratos, sin glucosa, tu cuerpo podría comenzar a quemar tus músculos como combustible. Sin embargo, este razonamiento no toma en cuenta a las cetonas. Como explicamos más arriba, una vez que estás en cetosis, tu cerebro puede consumir cetonas para obtener entre el 70 y el 75% de sus necesidades de energía. El 25% restante se obtiene de las proteínas de tu dieta, lo que significa que ¡tus músculos están a salvo!

Mito: la gripe cetogénica es inevitable

Al comenzar una dieta cetogénica, básicamente estás cambiando de una dieta que te hace retener líquidos a una dieta que los elimina. A medida que reduces el glucógeno, pierdes líquidos y a medida que pierdes líquidos, pierdes electrolitos. Este es uno de los principales motivos por el que las personas que pasan a la cetosis, en ocasiones sufren síntomas similares a los de la gripe. Sin embargo, existen formas de mitigar la pérdida de líquidos y de electrolitos. Bebe al menos un galón de agua al día e ingiere alimentos ricos en los electrolitos clave: sodio, potasio y magnesio.

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FUENTE:
Ketokrate.com