La grasa es un nutriente importante que interviene en la producción de energía, el crecimiento natural y el desarrollo de las células, el funcionamiento adecuado de las células nerviosas, la salud de la piel, la disminución de la inflamación, la correcta absorción de las vitaminas A, D, E y K, y también es fundamental para muchas otras cosas. Sin embargo, es posible que te estés enfocando demasiado en tu ingesta de carbohidratos y proteínas, olvidando que debes incorporar a tu dieta la cantidad adecuada de grasa. Aquí te contamos cuáles son algunas señales evidentes de que no consumes suficiente grasa:

¿Tienes hambre todo el tiempo?

La grasa da sensación de saciedad, lo cual te ayuda a sentirte satisfecho y regula tu apetito. Algunas grasas sacian más que otras, por ejemplo, las polisaturadas y las saturadas, que se encuentran en alimentos como el pescado azul, las nueces o la mantequilla. Las grasas monoinsaturadas, como las que contienen el aguacate y la mantequilla de maní, tienden a dar una menor sensación de saciedad. Así que, si sigues sintiendo hambre incluso después de comer, tal vez no estés consumiendo suficiente grasa.

¿Y ese decaimiento que te ataca después de las 3 p. m.?

¿No tienes energía por la tarde? Si estás almorzando comida que es saludable pero no contiene el porcentaje adecuado de grasa, no tendrás energía para la segunda parte del día. Una ensalada sin aderezo puede ser la culpable. Un Buddha Bowl a base de quinoa y garbanzos sin aguacate puede ser el problema. Asegúrate de estar incorporando a cada comida fuentes grasas de calidad. Cuando consumes una combinación de grasas saludables y carbohidratos, la grasa enlentece el proceso de digestión de esos carbohidratos y aumenta la sensibilidad a la insulina. Eso te ayudará a evitar el descenso repentino de glucosa que puedes tener después de una comida pesada.

¿Te sientes deprimido? ¿O enojado?

¿Tienes cambios de humor constantes? Existe mucha información sobre los efectos de la grasa en la salud mental. De hecho, el American Journal of Psychiatry sugiere que los ácidos grasos omega 3 pueden contribuir a equilibrar los cambios de humor. Puedes leer toda la investigación del AJP aquí. Además de aumentar los omega 3, puedes disminuir los ácidos grasos omega 6 en tu dieta, lo cual puede potenciar la eficacia de los omega 3. Todo es cuestión de lograr un buen equilibrio, ya que muchas personas consumen demasiados ácidos grasos omega 6, especialmente a través de fuentes vegetales.

¿Tienes frío constantemente?

¿Especialmente en manos y pies? La grasa contribuye a regular la temperatura del cuerpo porque actúa como un aislante. La grasa también protege la musculatura de tu zona media de los descensos drásticos de la temperatura, de modo que si sientes frío incluso cuando el clima es cálido, tal vez debas probar a consumir más grasa para ver cómo te sientes.

¿Estás haciendo todo lo que debes para perder peso pero no lo logras?

Si tu dieta incluye poca grasa, probablemente estés consumiendo más carbohidratos o más proteínas. Si quieres tener mejores resultados en cuanto a la pérdida de peso, come más grasa, ya que esto reducirá tu consumo de carbohidratos y tu cuerpo recurrirá a sus reservas de grasa para generar energía. Piensa, por ejemplo, en la dieta cetogénica, que induce al organismo a un estado de cetosis, en el cual comienza a usar la grasa como energía. Si te interesa hacer la dieta cetogénica, puedes usar como complemento el polvo cetogénico para antes del entrenamiento Best Pre Workout™, que te aportará energía y lucidez mental para combatir el aletargamiento que produce la baja de carbohidratos.