Hallar el equilibrio diario como padre que entrena y se preocupa por la nutrición.

Como padre, si tuvieras que enumerar todas las razones por las que no fuiste al entrenamiento, sería algo así:

"Tuve un día largo en el trabajo... estoy demasiado cansado para ir al gimnasio"

"Tengo que dejar a los chicos en la escuela, no tengo tiempo de entrenar antes del trabajo"

"Mi esposa me pidió que compre algo para la cena camino a casa, ya no me queda tiempo para pasar por el gimnasio"

La mayor parte del tiempo, estos motivos son familiares y tienen relación con ciertas prioridades que se mezclan, como el trabajo o sostener otras relaciones importantes. Si bien la lucha por tener un día productivo de trabajo, pasar tiempo en familia y aun así tener tiempo para ir al gimnasio a veces parece demasiado esfuerzo, la verdad es que si se trata de tener una vida sana, uno debe encontrar el equilibrio que más le conviene. Es un ESTILO DE VIDA, no un viaje corto. Eso es lo que la gente necesita entender. No se trata de un plan en el que comes sano y entrenas durante 9 semanas en las desatiendes a tu familia. No se trata de "hacer dieta" por un mes para después sufrir el efecto rebote y volver al comienzo. Con un equilibrio de vida sana, puedes disfrutar de mucho tiempo en familia, aun así entrenar y atender tus responsabilidades de todos los días. Te sugerimos algunas cosas que puedes hacer de otra forma con tu familia para empezar a encontrar ese equilibrio:

  1. Pasen tiempo al aire libre:

    Lleva a tu familia a dar largos paseos a pie antes de almorzar en lugar de llegar al lugar en auto. Inicia con los niños un juego de fútbol al atardecer. Hay muchas formas de incorporar a tu familia a actividades al aire libre, que también te permitan ejercitarte. Hasta un entrenamiento con el peso del cuerpo en casa puede despertar en tus hijos las ganas de sumarse. Rétalos en un concurso de flexiones o plancha. En definitiva, lo importante es que el entrenamiento parezca DIVERTIDO. Si disfrutas de entrenar, tus niños también lo harán. Introducirlos en el mundo del entrenamiento cuando todavía son pequeños dejará una impresión positiva y con suerte los inspirará para que siempre tengan un estilo de vida activo. Es ganancia por donde se analice. Tú entrenas (o haces ejercicio aeróbico) en casa y los niños te siguen.

  2. Preparen la comida juntos:

    Preparar la comida no tiene por qué ser una tarea solitaria. ¡Que los niños participen! Que hagan huevos revueltos o condimenten el pollo. También es una gran oportunidad para conversar con ellos acerca de por qué hay alimentos que son mejores para uno que otros. Una dieta siempre nutritiva y bien equilibrada va a crear mejores hábitos de alimentación en tus niños. Si tus hijos ven que estás tratando de mejorar tu alimentación con alimentos integrales y ricos en nutrientes en lugar de comida chatarra y grasar, seguramente sigan tus pasos.

  3. Reorganiza tu tiempo:

    No todos los entrenamientos deben durar más de una hora. Tampoco es necesario entrenar todos los días de la semana. Reduce el tiempo que pasas en tu gimnasio, pero haz rendir al máximo tus entrenamientos. Usa ejercicios compuestos y muchas superseries para reducir el tiempo que pasas en el gimnasio a una décima parte. Además, como beneficio adicional, hacer superseries mantiene tu frecuencia cardíaca alta para que quemes más grasas. 3 a 4 días en el gimnasio con entrenamientos de alta intensidad de 40 a 45 minutos (y comer bien) son suficientes para obtener resultados y te dejan suficiente tiempo para pasar con tu familia.

Incorporar estos conceptos a paso lento pero firme y tomar decisiones de vida saludables para dar un ejemplo positivo a tus hijos te permitirá lograr un estilo de vida bien equilibrado y con menos estrés.

¡FELIZ DÍA DEL PADRE A TODOS ESOS PAPÁS EN FORMA (O QUE PRONTO LO ESTARÁN)!