ayuno intermitente

"Hablemos del ayuno intermitente por un momento y luego analicemos la interacción entre estos dos conceptos. El ayuno intermitente, una variación de la dieta del guerrero (Warrior Diet) de Ori Hofmekler, popularizada hace más de 20 años (a pesar de afirmaciones que dicen que en realidad es una "nueva ciencia"), se basa en alimentarse una o dos veces al día seguido de periodos prolongados de ayuno (18 horas a diario aproximadamente). Se cree que esto emula nuestros hábitos alimenticios primitivos que eran esporádicos, y en períodos cortos, según la provisión de alimentos. Si matábamos, lo comíamos. De lo contrario, hacíamos ayuno.

Se especula, en virtud de dicha alimentación intermitente y sistemática, a diferencia del estilo de "picoteo" del hombre actual, que la incidencia de enfermedades era menor y sin infecciones, y que la expectativa de vida de los seres humanos habría superado la de la actualidad. ¿Por qué? Esta probabilidad tiene que ver con una señalización de insulina reducida porque, enfrentémoslo, las enfermedades del hombre moderno son el resultado de alteraciones metabólicas por el sobreconsumo de carbohidratos, la resistencia a la insulina resultante y la inflamación corporal intensificada: los acelerantes del proceso de envejecimiento. De modo que esta filosofía desde luego tiene algún mérito, al menos como una modalidad dietética aislada.

En lo personal, no me gusta combinar el ayuno intermitente con una dieta cetogénica. ¿Por qué? El metabolismo se desacelera. Seguro, uno puede argumentar la puesta en marcha de los genes supresores de tumores en el estado de ayuno, sin embargo, me preocupa igualmente la posible pérdida de masa muscular cuando estas dos modalidades se combinan. Es muy difícil mantener los músculos cuando se sigue un régimen de ayuno intermitente, porque el estado de ayuno (particularmente en el contexto de reservas de glicógeno reducidas) induce al catabolismo muscular por gluconeogénesis. Sí, las cetonas tienen efectos anticatabólicos, sin embargo tienden a anularse según las demandas fisiológicas, una de las cuales es el entrenamiento de fuerza. Esto solo agrega estrés al sistema ya estresado.

Uno debe comer para mantener la masa muscular (y por ende el metabolismo), en resumidas cuentas. De hecho, comer es una de las mejores maneras de aumentar la tasa metabólica basal, entonces ¿por qué privar tu cuerpo de comida por dieciocho horas a diario y correr el posible riesgo de sufrir daños por sobrealimentarse durante las seis horas restantes? Enfrentémoslo: la mayoría solo consumirá una comida durante ese período, y tengo que cuestionar la capacidad del cuerpo de procesar las calorías de todo un día (y particularmente las proteínas) en una sola comida, por no hablar de neutralizar la arremetida de los radicales libres.

¿Mi punto de vista? Si estás considerando una dieta cetogénica clásica, sáltate el ayuno intermitente, al menos a diario. ¿Alguna vez escuchaste el dicho: "lo bueno nunca sobra"? Probablemente terminarás perdiendo las cantidades excesivas de músculo y al mismo tiempo frenarás tu metabolismo. ¡No es bueno! Recuerda, tu resistencia a las enfermedades, en un alto grado, es una función de tu masa muscular esquelética. Así que mantenla a toda costa. Si, sin embargo, estás convencido de que los efectos de prevención del cáncer del estado de ayuno son verdaderos, incorpora un ayuno de 24 horas cada 7-10 días. Yo lo hago. De lo contrario, come".

Dr. Brett Osborn

El Dr. O es el experto en nutrición y entrenamiento del equipo BPI Sports.