cardio y ritmo cardíaco

Los ejercicios aeróbicos no deberían llamarse ejercicios "cardio". Es un nombre poco apropiado. "Cardio" es una mala palabra, al igual que "aeróbica", la tendencia en ejercicios popularizada en la década de 70. Me mortifica pensar que las personas pasan horas sin parar en el gimnasio, inmersas en los ejercicios "cardio", pedaleando en bicicletas fijas, con la suposición de que están 1. entrenando su corazón (de allí el nombre "cardio") y 2. eliminando la grasa de la cintura. ¿Cómo puede haber tanta gente equivocada?

Bueno, en realidad, estas personas no están del todo equivocadas, pero existe una alternativa muchísimo mejor a lo que hacen. Entendiste bien. Salvo que te apasione el aspecto social que conlleva ir al gimnasio o que te regodees en la ineficiencia por puro gusto, te conviene considerar una alternativa mejor: el entrenamiento de la fuerza. Exactamente: opta por levantar pesas. No pierdas ni un minuto más en el elíptico ni en la cinta. ¿Por qué? Porque obtendrás mayores beneficios para tu sistema cardiovascular si entrenas la fuerza haciendo breves intervalos para descansar. Es así, entrenar tu cuerpo en secuencia rápida, pasando rápidamente de un ejercicio a otro al mejor estilo Arthur Jones, fundador de Nautilus, mejorará increíblemente tu función cardiovascular y reducirá los biomarcadores relacionados con las enfermedades. De ese modo, matarás dos pájaros de un tiro, en lugar de dedicar todo un día exclusivamente a esos ejercicios que son "mala palabra".

A decir verdad, estos ejercicios llamados "cardio" nunca deberían haberse denominado así. Es cierto que el ritmo cardíaco se eleva durante la sesión de entrenamiento, pero eso no es algo que el corazón haga por sí solo. Lo que el corazón hace, simplemente, es reaccionar a la capacidad (o incapacidad) de extracción de oxígeno de los músculos esqueléticos. Ahora analízalo de nuevo. Dicho de otra manera, el corazón late más rápidamente en una persona cuyo acondicionamiento físico es más deficiente, es decir, en alguien cuyo músculo esquelético tiene menos capacidad de extraer oxígeno de la sangre. Y viceversa. La lógica indica, por lo tanto, que al mejorar la capacidad de extracción de oxigeno de los músculos, debería mejorar el estado del sistema cardiovascular, lo cual se manifiesta en un menor ritmo cardíaco en estado de reposo, una mayor resistencia a sesiones de ejercicio más prolongadas y una mayor capacidad para quemar grasas.

Entonces, ¿cómo se logra esto? Acondiciona tus músculos mediante una rutina de ejercicios intensos (hasta el agotamiento del músculo) con breves intervalos de descanso intermedios. Tus músculos. Cuando tus músculos respondan a la presión a la que los sometes por el entrenamiento, tu corazón hará algo similar. Y en muchísimo menos tiempo del que demora la cinta en inducir una respuesta psicológica similar. Así que, considera la posibilidad de cambiar el "cardio" por una rutina de entrenamiento integral de alta intensidad, una vez a la semana, dice Mentzer. Hazlo. Tu corazón te lo agradecerá... y tu cuerpo también.

Dr. Brett Osborn

El Dr. O es el experto en nutrición y entrenamiento del equipo BPI Sports.