no abandones tu meta de Año Nuevo

En esta época todos los años, los gimnasios comienzan a tener menos gente. No importa qué tan decidido estabas el 1 de enero, si eres como la mayoría de la gente, tu resolución ya no parecer ser tan atractiva. Quizá este cambio de actitud se deba a que no estás viendo los resultados que creías que ibas a obtener. De ser así, ¡aquí estamos para decirte que no te rindas!

En el mundo actual impulsado por las redes sociales, puede ser fácil fijarte expectativas demasiado altas. Ves esas increíbles transformaciones de "antes y después" y esperas los mismos resultados para ti. Esto es fácil, porque te identificas con el antes y quieres verte como el después, pero la verdad es que la meta de verse como alguien más no es realista. Tu progreso debe medirse por tus logros, no por los de otra persona.

Hablemos de estos logros. Fijarte metas pequeñas dentro de tu meta grande te ayudará a llevar un registro de tu progreso. También te permitirán esforzarte por algo, lo cual te mantendrá motivado. Ahora bien, no confundas motivación con entusiasmo. La motivación es la razón que tienes para actuar o comportarte de cierta manera; el entusiasmo es simplemente la energía o ganas que tienes por hacer algo. Nuestro cofundador, James Grage, explica la diferencia con una breve historia sobre su esposa:

"Mi espora es oriunda de un pequeño pueblo del norte de Canadá, donde las temperaturas pueden bajar a hasta -70 grados C en invierno. Es el tipo de clima que te hace no querer salir de casa, y mucho menos despertarse a las 3 a. m. para ejercitar.

Aún así, cada mañana mi esposa se despertaba, raspaba el hielo del auto y sacaba la nieve de la entrada para el auto para poder ir a hacer ejercicios aeróbicos por una hora antes de ir a trabajar. En la noche, volvía a casa, se ponía su parka y botas y se iba al gimnasio de nuevo, esta vez para entrenar con pesas.

La determinación y el entusiasmo de mi esposa eran impresionantes, así que tuve que preguntarle: "¿cuál es la clave para mantenerse motivado?" Su respuesta fue exactamente la que sospechaba. Día tras día, dependiendo de lo cansada que estaba, o la intensidad de las nevascas, sus niveles de entusiasmo fluctuaban. En algunos días eran más altos que en otros. La clave aquí es la motivación, no el entusiasmo, y eso fue lo que hizo que mi esposa fuera al gimnasio.

No tenía entusiasmo por ponerse mucha ropa para protegerse del frío e ir al gimnasio, pero tenía motivación. Estaba entrenando por un propósito. Tenía una meta específica con una fecha límite específica. Su especificidad fue esencial para su éxito.

En ese momento, mi esposa estaba participando en competiciones de fitness, para lo cual debía estar en excelente forma. Si tienes solo 12 semanas para prepararte, entonces cada día cuenta. Su motivación de nunca saltarse un entrenamiento se debía a eso. ¿Hubiera puesto el mismo esfuerzo si sus metas no hubieran sido tan específicas, o si solo hubiera tenido entusiasmo? Ninguna posibilidad. Quizás hubiera entrenado ocasionalmente, pero no con la misma constancia".

Este quizás es un ejemplo extremo, pero la historia de James ilustra un punto claro: si no estás motivado por una meta específica con una fecha límite establecida, no tienes las mismas posibilidades de tener éxito. ¿Cuál es tu meta en general? ¿Cuál es tu fecha límite?

meta de pérdida de peso

Digamos que quieres perder 20 libras para el Día de los Caídos, que es cuando abren las piscinas. Si comenzaste el 1 de enero, tienes casi 5 meses para lograr la meta. ¿Pero cómo puedes asegurarte de que estás progresando? Primero, tómate fotos todas las semanas. No podrás ver los cambios en tu cuerpo a menos que los documentes. Además, ¡echarle un vistazo a cómo eras y ver lo lejos que has llegado te hará sentir orgulloso!

Segundo, ponte metas más pequeñas y más fáciles de lograr para mantenerte motivado a corto plazo. En el ejemplo de perder 20 libras para el Día de los Caídos, puedes dividir la meta por mes y por semana. Con 5 meses para lograr la meta, deberías perder 4 libras por mes. Eso es 1 libra por semana. ¿No te suena eso más manejable?

Como dijimos antes, esos logros te darán una prueba indiscutible de que ESTÁS progresando. ¡También te proporcionan una excusa semanal para celebrar! Establece una rutina que termine con una recompensa. Por ejemplo, pesarte cada viernes. Si perdiste la libra que tenías por objetivo, ¡recompénsate! Esta acción de recompensarte es más importante que un nuevo par de jeans o tickets para un concierto. Recompensarte crea una asociación positiva con tus metas, recarga tus baterías y te dan más ganar de lograr tu próximo gran triunfo. Simplemente asegúrate de que tu "recompensa" sea saludable y que complemente tu meta final.

Y lo más importante, recuerda por qué comenzaste en primer lugar. Si bien estás trabajando para lograr una meta específica, el entrenamiento realmente se trata del proceso. Una vez que alcances tu meta, ¿lo dejarás? No. Te pondrás una nueva meta y seguirás mejorando. El entrenamiento es tu oportunidad de cambiar tu vida para mejor, y convertirte en la mejor versión de ti mismo. ¡Así que no te rindas! Los resultados no se ven de la noche a la mañana, y el camino al éxito no es fácil. Pero si te mentalizas en ello, puedes hacerlo, y nosotros estaremos allí alentándote en todo el camino.

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