grasas buenas vs grasas malas

Cuando quieres perder peso o simplemente mantenerlo, quizás piense que eliminar la grasa de tu dieta será mágico, pero no funciona así. Son muchos los aspectos que influyen en perder peso y vivir una vida más saludable, pero eliminar las grasas por completo no es uno de ellos.

La realidad es que tu cuerpo necesita grasa. De hecho, una de las dietas más populares del momento es la dieta cetogénica en la que predominan las grasas. En la dieta citogénica, la mayor parte de los alimentos ingeridos contiene grasa, con alrededor de 20 g de proteína y menos de 5 g de carbohidratos. Estos macronutrientes específicos te permiten llevar tu organismo a la cetosis, un estado metabólico en el que la grasa se usa como energía en lugar de almacenarse.

Durante las primeras semanas de una dieta cetogénica, muchas personas se sienten perezosas debido a que comen menos carbohidratos y el cuerpo necesita adaptarse a no tener esa fuente de energía. Por eso los suplementos preentrenamiento como BEST PRE WORKOUT™ son fundamentales, ya que te permiten mantener el entrenamiento a un nivel alto, y a la vez te proporcionan la energía que necesitas para seguir adelante.

Los ácidos grasos te permiten tener una piel más suave, protegen tus órganos, producen hormonas importantes, ayudan en el crecimiento celular, mantienen tu cuerpo caliente, estimulan la absorción de nutrientes y vitaminas y son una excelente fuente de energía. Pero no todas las grasa son iguales; algunas fuentes son mejores que otras.

Los 4 tipos principales de grasa:

Antes de revisar las grasas buenas vs. las malas, comencemos con una lista completa de los tipos de grasa, todas con un contenido de 9 calorías por gramo, tanto de animales como plantas.

  • Grasas monoinsaturadas
  • Grasas poliinsaturadas
  • Grasas trans
  • Grasas saturadas

Las grasas buenas:

Las grasas no saturadas también son conocidas como las grasas buenas, e incluyen tanto las monoinsaturadas como las poliinsaturadas. Una dieta rica en estos tipos de grasas puede mejorar los niveles de colesterol en la sangre y reducir tu riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, especialmente los ácidos grasos omega-3. Estos se pueden encontrar en pescados grasos como el salmón, el arenque, las sardinas, la trucha, el bagre, la caballa, las anchoas, y también en las ostras. Las grasas no saturadas también pueden ayudarte a controlar los niveles de azúcar e insulina en la sangre.

Por lo general, las grasas monoinsaturadas se solidifican cuando se refrigeran y son una excelente fuente de vitamina E. Las aceitunas, los aguacates, las avellanas, las almendras, las semillas de sésamo y el aceite de canola son considerados saludables para el corazón.

Las mejores fuentes de omega-3:

El omega-3, una grasa poliinsaturada, es fundamental para la función cognitiva y la salud emocional. Esta grasa buena se encuentra en pescados (como se mencionó anteriormente), nueces, linaza o vegetales como algas, coles de Bruselas, espinaca, perejil y col rizada.

Los beneficios del omega-3 para la salud son muchos:

  • Alivia la artritis, el dolor en las articulaciones y afecciones inflamatorias de la piel
  • Ayuda a tener un embarazo saludable, y evita el nacimiento prematuro
  • Equilibra el estado de ánimo y se descubrió que es más eficaz que el placebo en pacientes con trastorno bipolar
  • Protege contra la demencia
  • Ayuda a combatir la fatiga y a mejorar la memoria
  • Reduce el riesgo de degeneración macular asociada a la edad
  • Reduce el riesgo de neumonía
  • Se asocia con la reducción en la mortalidad por cáncer de próstata
  • Se descubrió que es beneficioso para niños con asma bronquial

Las grasas malas:

Las grasas saturadas y trans (o ácidos grasos trans) son las que debes evitar, o consumir con moderación. Estas chicas malas pueden aumentar tus niveles de colesterol, obstruir arterias y aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas o accidentes cerebrovasculares. Las grasas saturadas se encuentran en productos animales como lácteos enteros (mantequilla, helado y queso), carnes (carne de res, cordero y cerdo grasos), piel de carne de ave, huevos y manteca de cerdo. Incluso hay evidencia de que estas grasas pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de color y próstata.

En cuanto a las grasas trans, hay dos tipos: las presentes de manera natural y las artificiales que se encuentran en productos horneados de venta comercial (magdalenas, masa de pizza y galletas), glaseado, refrigerios empaquetados, palomitas de maíz para hacer en microondas, margarina, alimentos fritos (nuggets de pollo, pescado apanado y papas fritas) o cualquier cosa que diga parcialmente hidrogenado en la etiqueta.

Lee las etiquetas:

Mantente al tanto de tus macronutrientes tomándote el tiempo de leer las etiquetas de información nutricional. Busca alimentos que tengan bajo contenido en grasas malas: las saturadas y las trans. Asegúrate de preferir alimentos integrales la mayoría de las veces, para reemplazar los alimentos procesados por los verdaderos. Cuando salgas a comer, evita los alimentos fritos y los postres. También le puedes preguntar a tu mesero de qué manera cocinan lo que comes para averiguar el tipo de aceite que se usa en el restaurante. Pide el aderezo aparte y opta por el aceite de oliva cuando sea posible.

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