jessica fong yoga

¡Es el Día Nacional del Yoga! Para celebrarlo le pedimos a una de nuestras yoguis favoritas que nos explique cómo incorporar el yoga a la rutina de entrenamiento:

En la última década cada vez más atletas profesionales y amantes del entrenamiento de todas las disciplinas recurren al yoga como opción de recuperación activa. Cada vez más gente entiende que el yoga ayuda a mejorar el alcance de movimiento, pero el verdadero beneficio para un atleta es cuánto reduce la rigidez y los cambios de forma que causan los movimientos repetitivos comunes a cualquier deporte. Además es una forma fantástica de lidiar con el estrés y calmar la mente, algo que resulta clave para el componente mental en las metas de cualquier atleta.

Pero seamos realistas.

Lo más probable es que tu primera clase de yoga sea más difícil de lo que esperabas. Más que simplemente exigente en términos físicos, las poses y los movimientos pueden ser bastante incómodos para quien lo practica por primera vez. Lo son pero, como con cualquier disciplina, el yoga se pone más fácil con el tiempo. Todos los practicantes de yoga, hasta tu maestro, estuvieron en tus zapatos en algún momento. Así que si eres nuevo, estos son tres consejos y trucos para que te resulte más fácil la práctica de la mejor opción de recuperación atlética disponible.

  1. Organízate para llegar 15 minutos antes de la clase para inscribirte, conocer al profesor, contarle que es tu primera clase y quizá comentarle acerca de alguna lesión con la que debas trabajar. Créeme, querrás hacerlo. El yoga parece fácil, pero una vez que comienzas a moverte, posiblemente te des cuenta de lo duro que estás. Todos los estudiantes nuevos se benefician enormemente si reciben un poquito de orientación extra en sus primeras clases.
  2. Sudarás, así que no olvides hidratarte antes y después de la clase. De hecho, prepárate para sudar mucho más que los demás asistentes a la clase: adiós retención de líquidos, hola músculos. El objetivo del sudor es enfriarte, así que cuanto más grande seas, más sudarás para enfriar tu cuerpo. Esto es completamente normal y los profesores de yoga están acostumbrados. Procura llevar una toalla de mano para limpiar el sudor de a ratos.
  3. Sé silencioso como un ninja. Practica controlar tu respiración. Recuerda que esto no es el gimnasio: es como el yin del "gym yang". Durante la práctica mantén silencio y conciencia plena, haz elecciones conscientes de lo que harás en cada momento. Las clases de yoga no son el lugar adecuado para resoplar.

jessica fong perro boca abajo

Un detalle final. Posiblemente te tiente incluir tu costado competitivo, pero no lo presiones. Es posible que te des cuenta de que no logras hacer muchas de las poses. Recuerda que el yoga no se trata únicamente de fuerza. La flexibilidad, la coordinación y el equilibrio son igual de importantes, y lleva tiempo cultivar estos cuatro componentes para que fluyan de manera armónica y te resulten menos extraños. ¿Serás tan flexible como la chica flaquita en la primera fila? Si es tu primera clase, lo más probable es que no. Así que en lugar de intentar imitar lo que hacen tus compañeros, ve a tu propio ritmo sin agotarte ni lesionarte. La salud y función de largo plazo son más importantes que el éxito de corto plazo.

Acerca de Jessica Chin Fong:
Jessica practica yoga desde 2005. En 2011 completó su primera certificación RYT 200 en Anuttara Yoga Shala de Philip Christodoulou. Desde entonces ha ampliado sus estudios de yoga. El estilo de Jessica evolucionó para convertirse en una combinación de lo físico y lo místico. Sus clases varían en intensidad desde rutinas de Vinyasa potentes, entretenidas e intensas hasta clases elegantes, lentas y meditativas. La pasión de Jessica por el yoga fue reconocida por Lululemon en 2013 y fue invitada a convertirse en embajadora de la marca. Su objetivo es inspirar a sus estudiantes a realizar cambios pequeños desde la alfombrilla, que impulsen cambios grandes en sus vidas. Prueba una de sus clases en Yoga Joint y encuéntrala en Instagram: @jess_chinfong.